Los calcetines de Gabriel Zaid: por una relectura de “Periodismo cultural”

Ilustración de Mauricio Gómez Morín – Letras Libres

El pasado 21 de septiembre, durante su conferencia “El periodismo cultural no existe”, ofrecida en Ciudad de México, la cronista argentina Leila Guerriero contestó a un escrito del poeta y ensayista  Gabriel Zaid, titulado “Periodismo cultural”. En su intervención, Leila dijo: “Yo, con el perdón de Zaid, creo que, en efecto, todo buen periodista debe ser capaz de entender lo que dijo el piano pero también de entender cuándo es necesario informar sobre los calcetines del pianista”. Se refería ella a los calcetines que usó Zaid, a manera de metáfora, para aludir a la superficialidad en la que suele caer el cubrimiento de temas culturales, en su afán de complacer al público masivo en lugar de hacer un esfuerzo por “elevar el nivel de la conversación”.

A continuación presentamos un enlace al texto original, publicado en 2006 en Letras Libres (entre otras revistas) en el que tal y como fue introducido entonces, Zaid “anota las razones del lamentable estado del periodismo cultural, del que la universidad es responsable con su legión de graduados de indómita incultura, y propone una primera práctica que cimente la lenta solución del problema: un ejercicio responsable de verificación de datos, práctica común en otras tradiciones”. El debate sigue abierto:

Periodismo cultural

Por Gabriel Zaid

No faltaron burlas cuando el presidente Fox se detuvo al leer “Borges”, y pronunció “Borgues”. Era evidente que jamás había visto ni oído el nombre del escritor. Pero lo escandaloso no es tener esa ignorancia (que comparten millones de mexicanos), sino tenerla después de haber pasado por la educación pomposamente llamada superior.

Lo mismo hay que decir del periodismo cultural. Lo escandaloso no es que se escriban reportajes, comentarios, titulares o pies de fotos con tropezones parecidos, sino que lleguen hasta el público avalados por sus editores. O no ven la diferencia o no les importa. Así como los títulos profesionales avalan la supuesta educación de personas que ni siquiera saben que no saben (aunque ejercen y hasta dan clases), los editores avalan la incultura como si fuera cultura, y la difunden, multiplicando el daño. El daño empieza por la orientación del medio (qué cubre y qué no cubre, qué destaca, bajo qué ángulo) y continúa en el descuido de los textos, los errores, falsedades, erratas y faltas de ortografía.

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Compendio de textos de Gabriel Zaid en Letras Libres