Cómo funciona Radioambulante: crónicas radiales latinoamericanas. Entrevista con Daniel Alarcón, su fundador

Este martes 15 de mayo habrá que hacer una marca en la historia del periodismo en español. Ese día, desde California, Estados Unidos, un equipo de cronistas, productores y escritores liderado por el peruano Daniel Alarcón presentará el primer episodio de Radioambulante: un proyecto que busca llevar al audio la estética de la crónica escrita. Gracias a su originalidad –y a la pasión con la que ha sido asumido– Radioambulante logró recaudar 46 mil dólares entre enero y marzo de este año en la plataforma de financiación colectiva Kickstarter, donde recibieron aportes de más de seiscientas personas alrededor del mundo, gracias a lo cual emprenderán un recorrido que seguramente será muy largo.

Aunque en su sitio web se pueden escuchar las primeras crónicas, a manera de prueba piloto, el primer episodio realizado tras su exitosa financiación-Mudanzas– incluirá historias de México, Perú, Honduras, España, Carolina del Norte, “una historia estremecedora de altamar, y un bonus track chileno”, de firmas como las de Gabriela Wiener, Yuri Herrera, Alejandro Zambra, Nancy López, y Annie Murphy.

Para entender cómo trabajan, cómo es su proceso editorial y cuáles son las ideas y referentes que los mueven, le pedimos a un grupo de periodistas allegados a la RedCultural que nos enviaran sus preguntas para Radioambulante. La siguiente es la respuesta de Daniel Alarcón a las inquietudes de Leila Guerriero (cronista argentina), Clementina Crisoliti (de Radio Nacional Zapala, Patagonia Argentina); Élmer Menjívar (de ElFaro.net, El Salvador); Jenny Giraldo (Directora de Acústica, emisora digital de la Universidad EAFIT, Colombia); y la Red Cultural de la FNPI:

LG: ¿De dónde viene la idea de hacer documental auditivo? ¿Existe toda una literatura alrededor de la recolección de sonidos, o es una idea que viene más de aprovechar la tecnología disponible?

Este género siempre me ha interesado. En USA ya tiene muchos años. Quizá This American Life sea el programa referente de este estilo. En el 2007, la BBC me pidió hacer un documental de radio sobre la migración andina a Lima. Mandaron un productor de Londres y grabamos nueve días en Ancash, un departamento de Perú, y en Lima, con ancashinos radicados en la capital. Fue un tema muy personal para mí (mi abuelo venía de Ancash) y me encantó el trabajo: escuchar a la gente y la emoción que transmitían con sus voces, su vocabulario, su manera de hablar. Para mi gusto, la edición final del documental se apoyaba demasiado en las entrevistas que grabamos en inglés. Se perdieron algunos de los personajes que yo consideraba los más importantes y así fue como nació la idea de Radio Ambulante. Me quedé pensando: y si hubiera un espacio para esas voces en español, ¿cómo sería?

CC: ¿Existen criterios específicos para la selección de las crónicas realizadas? ¿Contenidos o estéticas definidas?

Nosotros creemos en una historia bien contada. En siete, diez, quince minutos de radio, uno puede contar una historia que seduzca, que obligue al oyente a sentarse y escuchar. Buscamos crónicas sorprendentes, que nos lleven a lugares que no nos podríamos imaginar. Buscamos historias entrañables, chistosas, dramáticas, inexplicables. No buscamos folclor, ni reportajes sobre el trabajo de las ONG. Nuestras historias no necesitan ser titular, sino llegar más allá, permitirnos ver esos titulares a escala humana. Para darles un ejemplo, estamos produciendo una entrevista con Manuel Zelaya, expresidente de Honduras, en la que él narra la historia de su exilio. Lo más sorprendente, a parte de los detalles del golpe, es su manera de contarlo: lo cuenta muerto de la risa, fresco. Un golpe de estado—más titular de periódico no puede ser—pero lo que intentamos es contar el otro lado, la historia personal, el tedio del exilio, el fracaso, un presidente convertido, súbitamente y a la fuerza, en un ciudadano común.

En cuanto a la estética, creo que lo iremos definiendo por el camino, y siempre flexibles, atentos a las necesidades del material. Hay historias que funcionan con solo las voces del entrevistado y del periodista, y otras en donde la producción va ser algo más complejo. Cada historia es diferente.

Daniel Alarcón, de Radioambulante, durante el trabajo de campo para una de las crónicas.

LG y CC: ¿Cómo es el proceso de selección de los temas y la metodología de trabajo?

Llevar la idea a guión y el guión a la crónica producida es un proceso bastante largo. Comenzamos con propuestas de nuestra red de colaboradores y después las conversamos en comité. Nos fijamos en detalles muy básicos. Por ejemplo, queremos saber cuánta experiencia tiene el periodista en crónicas (si sabe o no narrar) y también cuánta experiencia tiene en radio. El hecho de no tener mucha experiencia en radio no necesariamente lo descalifica: si la propuesta es buena, y si confiamos en la capacidad del cronista, estamos dispuestos a invertir en un técnico de audio que se encargue de la grabación. Lo que más vale es la historia: ¿tiene comienzo y fin?, ¿tiene un desenlace sorprendente?, ¿tiene personajes interesantes?, ¿quiénes serán los entrevistados?, ¿es una historia para seguir en el presente? (por ejemplo, un periodista X propone grabar a un joven boxeador a lo largo de su preparación para su primera pelea profesional) ¿o se va a tratar de una historia que se va contar en retrospectiva? (un periodista Y propone conversar con un boxeador ya retirado sobre las circunstancias que lo llevaron al deporte)?; ¿tiene un personaje o varios? En términos auditivos, ¿promete?, ¿Cuáles serían las escenas que tenemos que grabar? Si es un tema que ya se ha tocado mucho, ¿cómo podemos darle una mirada diferente? Basándonos en estas respuestas tomamos la decisión.

El proceso es más o menos así. Supongamos que el periodista propone una historia buenísima, y que es aprobado por el comité editorial de RA. Luego le toca:

1. Grabar entrevistas con los protagonistas de esa historia.
2. Transcribir esas entrevistas.
3. Compartir esa transcripción con un editor de RA, y luego de conversar la historia, decidir a grandes rasgos cómo va fluir la narración.
4. Escoger, junto con el editor, los fragmentos de audio más impactantes.
5. Escribir un guión que una esos fragmentos de audio, que narre la historia.
6. Compartir el guión con el editor, esperar que el editor lo revise y que le mande correcciones.
7. Conversar con el editor y re-escribir el guión.
8. Re-escribirlo una vez más.
9. Y, finalmente, ya cuando el editor y el periodista están de acuerdo en que el guión está perfecto, entrar al estudio y grabar la narración.

La producción y el mix (mezcla) final lo hacemos nosotros, en California, encargándonos de que tenga la firma sonora de Radio Ambulante. Es un proceso largo, riguroso, pero así tiene que ser. La calidad ante todo.

EM: ¿Publicarán solo podcasts producidos por Radio Ambulante o incluirán curaduría de contenidos de otros medios?

Nos interesan todas las maneras de acercarnos a nuestro público. Pienso que esto es fundamental hoy en día. Colaboramos con revistas como Etiqueta Negra y Anfibia para producir versiones escritas de nuestras historias, y claro que queremos ampliar esa red. Nos interesa la multimedia. Ahora ando trabajando en un slideshow que contiene audio con el artista y compositor mexicano Guillermo Galindo, para dar un ejemplo, y seguro vendrán otros proyectos similares. Pero lo esencial es el podcast, claro. Que nuestras historias se escuchen y se difundan.

CC: ¿Cuáles son los propósitos ideológicos de Radio Ambulante desde el aspecto comunicacional?

Nosotros tenemos un compromiso con el sonido, y con las posibilidades narrativas que una producción creativa nos permite. Eso significa que queremos producir historias muy ricas en términos auditivos, con mucho sonido ambiental, con efectos, si es que la historia lo requiere. Somos serios—es decir, asumimos este trabajo con mucha seriedad—pero no queremos sonar serios. Es importantísimo entretener. No sé si me explico: yo me aproximo a la radio como me aproximo a la literatura. Quiero jugar, quiero disfrutar de una historia. Creo que si uno disfruta al narrar es posible—y hasta probable—que el lector también disfrute. Esa ideología la mantengo en este nuevo medio.

LG: ¿Le pagan a la gente o se hace por amor al arte?

Esto lo tenemos clarísimo: el trabajo del periodista, del narrador, del productor tiene que ser pagado. Yo sé que hay muchos proyectos pilotos que no pagan, pero nosotros hemos hecho el esfuerzo de arrancar con respeto absoluto al periodista y su labor.  Si exiges profesionalismo de tus colaboradores, entonces tienes que respetarlos como profesionales.

Carolina Guerrero, Directora Ejecutiva de Radioambulante.

RC: ¿Cómo ha sido el proceso de financiación? ¿En qué han acertado, qué no ha funcionado tan bien?

Hemos comenzado como comienzan muchos proyectos en Estados Unidos: con crowdfunding (micro-donaciones). El estadounidense tiene la cultura de apoyar proyectos que le gustan con donaciones directas. Una de nuestras metas es crear ese hábito también entre los latinoamericanos, y con la campaña que hicimos creo que lo logramos. En la ultima semana de enero lanzamos una campaña para recaudar fondos: buscábamos 40 mil dólares y superamos la meta en menos de 50 días. La respuesta de los oyentes, la difusión que se hizo, fue maravilloso, sorprendente y alentador.

JG: Uno de los objetivos de este proyecto es “llevar la estética de la buena crónica de prensa escrita a la radio”. ¿Qué diferencias y similitudes existen entre las estéticas de la crónica radial y la escrita y cómo se avanza hacia una estética propia de la crónica sonora?

Parece obvio, pero en la radio, el audio es rey. En prensa escrita, haces tu entrevista, anotas la cita, y solo importan las palabras del entrevistado, no cómo las vocalizó, su tono de voz, si pasaba un carro muy cerca al momento que las decía. Hay gente que habla bien para prensa escrita, pero no para radio. Hemos descartado mucho audio porque los entrevistados no se representan bien (y entiendo lo paradójico que es una frase como esa). Pero el audio te abre posibilidades creativas que simplemente no existen en prensa escrita, incluso en una crónica larga. Jugar con efectos de producción, por ejemplo.

LG: ¿Se puede hacer de todo en este formato, o hay temas que se resisten?

Hay temas que se prestan más a este medio, sin duda. Hay gente que no te permite grabarles, por razones de seguridad. Hay lugares donde es difícil ir con un micrófono grande, audífonos y grabadora, donde es preferible andar con solo papel y lapicero. Por lo menos en mi caso, como cronista, busco la invisibilidad, algo que se pone más complejo con una grabadora en mano. Pero esas son dudas mías, preocupaciones muy personales. Hay programas muy creativos, y productores talentosísimos, que prueban con su trabajo que casi todo se puede lograr con audio.

RC: ¿Qué le recomendarían a un cronista escrito que quiera ensayar con la crónica radial, sobre todo a la hora del trabajo de campo?

Grabar audio de alta calidad. Es decir en formato .wav, de 44.1 khz, 16 bit sampling, usando audífonos para verificar que no haya interferencia. Si vas a grabar las entrevistas de todas maneras, entonces, ¿porqué no grabarlas bien? Luego hay herramientas muy simples y no muy costosas para editar. Usar audífonos para saber si el micrófono está captando alguna interferencia que tú no escuchas. Preparar las preguntas y tener una idea hacía dónde va la entrevista. No interrumpir. Si el entrevistado dice algo chistoso, ríete silenciosamente. Es una tontería, pero he malogrado buenos momentos de audio por reírme.

RC: Yendo a lo muy técnico, ¿recomiendan un equipo básico para realizar las crónicas? Es decir, tipo de grabadora, micrófono, audífonos, hardware y software de edición…

Nosotros grabamos con micrófonos unidireccionales, porque nos permite más control. Usamos uno en Cuzco para grabar entrevistas dentro de un estadio lleno, y la calidad del audio salió bastante bien. Uso una Marantz 620 para grabar, pero se me hace cara, y no creo que compraría otra en este momento. Ahora hay opciones bastante buenas de $150 para abajo, y hasta aplicaciones para el iPhone que convierten tu teléfono celular en una grabadora semi-profesional. La que más nos gusta se llama Hindenburg, y cuesta solo $30. Nos encanta una página web que se llama Transom.org, donde gente muy capacitada habla de manera específica sobre las herramientas de radio. Hace un año ni siquiera sabía cómo agarrar el micrófono, y aunque aun no soy experto ni nada por el estilo, me eduqué en buena parte leyendo los posts de Transom.

Las nuevas tecnologías han cambiado todo, es así de simple. Un proyecto como el nuestro no podría existir sin internet, sin audio digital, sin la facilidad de intercambiar grandes archivos de audio desde Lima, desde Barranquilla, desde Tegucigalpa, desde Tijuana, a nuestras oficinas en San Francisco, California. El mismo ‘podcast’ ha cambiado radicalmente la radio. Antes, era un medio efímero. Hoy esta tecnología te permite crear un archivo permanente. Transforma la radio en una biblioteca. Es posible además, aglomerar audiencias geográficamente dispersas vía internet. No es necesario tener 100,000 oyentes en Los Ángeles: podemos tener esos 100,000 en California y el norte de México. Eso nos permite jugar con formas creativas, no encasillarnos en lo que es comercial, sino ir mucho más allá.

Consola de audio, durante una sesión de grabación de voces para Radioambulante.

EM: ¿Cómo podrían ayudar a desarrollar la crónica de radio en otros países hispanohablantes?

Ya hicimos nuestro primer taller de crónica radial en Cartagena (con la FNPI) este pasado enero, y creemos que esto va ser parte fundamental del proyecto. Necesitamos tener más productores de confianza en toda América para poder producir un podcast de la calidad que nos imaginamos. Es esencial. En mediano plazo vamos a aliarnos con facultades de periodismo, con los cuerpos de redacción de revistas en diferentes países para, poco a poco, desarrollar y difundir esta forma de narrar.

CC: ¿Qué futuro imaginan para Radio Ambulante?

En el futuro inmediato hay muchísimo trabajo, pero estoy seguro de que valdrá la pena. Si lo hacemos bien, este proyecto puede tener un gran impacto. Me gustaría que Radio Ambulante sea un espacio muy amplio, donde nuestras historias latinoamericanas se puedan escuchar sin importar las fronteras. Me gustaría que en El Alto, Bolivia, se escuche una historia de El Bronx, Nueva York, y viceversa, y que los oyentes aprecien lo que los une, y lo que los hace distintos. Me gustaría tener cientos de miles de oyentes para cada podcast, pero hay que crear esa audiencia a punta de calidad. Y claro, en lo personal, como novelista y narrador, me entusiasma mucho jugar con esta nueva manera de contar historias.