La ambientación tridimensional en la crónica: Taller de Periodismo y Literatura con Jon Lee Anderson en Barranquilla

 

 

 

 

 

Jon Lee Anderson en plena sesión del Taller de Periodismo y Literatura, en Barranquilla, Colombia. A su Izq. Carol Pires y Ana Teresa Toro; a su Der. Carlos Salinas y Violeta Gorodischer. Foto: Camilo Rozo.

 

 

 

 

Por Paul Brito

En el segundo día del Taller de Periodismo y Literatura de la FNPI que se lleva a cabo en Barranquilla desde el miércoles 23, el maestro Jon Lee Anderson habló de lo que él mismo denominó “narrativa paralela” y “narrativa en movimiento”.

La primera se refiere a los límites que se presentan en el trabajo de campo: la información limitada que proporcionan las fuentes, los límites éticos en el uso de esa información, así como los límites prácticos del cronista: la paciencia de los editores, la hora del cierre o los recursos económicos del medio de comunicación. De ahí la necesidad de “regatear” y “negociar” con las fuentes para acceder a más información, y de recurrir a una narrativa paralela que haga uso de otros recursos: personajes y detalles en apariencia secundarios que terminan siendo vitales para comprender a los personajes principales y la trama central de la historia.

Es aquí cuando entra en juego el segundo término: la narrativa en movimiento. Ir solamente a entrevistar a la fuente y recopilar respuestas a preguntas preconcebidas no es suficiente para acceder al corazón de una historia. Si el cronista hace esto solamente, la crónica termina siendo la visita a la casa de alguien. Hay que tomar nota de todo lo que rodea al entrevistado y medir a cada momento la relevancia de la escena que se está desarrollando delante de nosotros. Sin ambientación y sin movimiento es muy difícil acceder verdaderamente al interior del personaje. “Es importante lograr la ambientación tridimensional de la escena –señala el maestro– y mirar otros detalles de forma paralela que pueden servir de puerta a la historia verdadera que buscamos”.

El control de la escena

En toda entrevista hay una puja, advierte Jon Lee Anderson. El entrevistado siempre está tratando de monopolizar la escena. Algunos de ellos incluso no permiten que uno mire hacia otro lado. El cronista debe reconquistar “la libertad creativa y sensorial” de esa escena”. Él es el cronista y el único dueño de la historia que va a contar.

Por la misma razón, debe mirar la escena y el entrevistado desde diferentes ángulos: desde arriba, desde abajo, desde afuera, desde adentro. El cronista no debe ser dogmático: debe llegar con los sentidos abiertos, e ir ganando conciencia y percepción. Para ello debe dejar los prejuicios a un lado. Y, sin entregar sus principios, desmarcarse de la posición acomodada de su propia condición social. En otras palabras, superar esa manera de aferrarnos a nuestro propio contexto vivencial. “No es necesario violentarse para ser un buen cronista, pero ayuda”, aseguró Lee Anderson, e invitó a “no ver el mundo como observadores privilegiados, como turistas, sino como personas que se pueden colar en el tiempo de los otros”. “Aunque lo haces por oportunismo puro, serás mejor periodista por ello”, dice.

La escena como salto

“Hay que pensar en escenas”, dijo, haciendo hincapié en esta idea que dejó abierta el día anterior. “Escenas en que todos tus sentidos están abiertos”, escenas que son como un salto de comprensión hacia esos matices que de otra forma se mantendrían camuflados o disfrazados por el rol o la fachada del protagonista.

Para ejemplificarlo, citó el caso que vivió con una sobrina Augusto Pinochet. Lee Anderson se había pasado dos semanas entrevistando a familiares y personas cercanas al dictador chileno, pero estaba hastiado de encontrar siempre una costra de apariencias. Aquella vez había sacado a la sobrina de Pinochet de su casa y de su contexto normal, y la había puesto en movimiento. Ese día el chofer de la mujer estaba de descanso, y el mismo Lee Anderson había oficiado como tal. Se dirigieron a un lugar fuera de la ciudad, pero como ella estaba habituada a que siempre la llevaran, no se orientó bien y terminaron en una “villa miseria”. La mujer se puso histérica.

-¡Aquí están todos los ladrones, comunistas y homosexuales! –no paraba de gritar, presa del miedo.

“Esa escena corta me sirvió porque era un salto a la psicología del personaje”, afirma el maestro. Al ventilar “la trinidad maldita de su imaginación”, comprendió su visión y su mentalidad antes encubiertas.

La humanidad de la caricatura

“Hay que encontrar un hilo en el caos –añade-, no sólo una buena historia sino una que valga la pena. Queremos ser originales, queremos un periodismo que valga la pena, y un periodismo que la gente recuerde”. Para ello, subrayó la importancia de humanizar los personajes y espacios: “Eso es lo que casi siempre me impulsa a escribir una crónica: tratar de convertir un aspecto de la realidad tan mistificado o caricaturizado que ya no es creíble ni para mí, en una representación honesta, verídica, verificable, lo cual es una instancia del buen periodismo”.

Lee Anderson cuenta que ese principio lo ha guiado desde que escribió la biografía del Che Guevara: “El personaje estaba revestido de una penumbra, de un aura, y no lo podía ver por mí mismo. Te das cuenta de que hay mucha gente que no quiere que veas al hombre real de carne y hueso, tanto defensores como enemigos. Pero ahora estaba muerto y yo quería ver al ser humano, sin camuflaje”.

Además de esa humanización, el maestro Jon Lee Anderson también recalcó la importancia de remover la conciencia del lector: “Yo no quiero entretener, para eso me hubiera metido en Hollywood y hubiera ganado más dinero. La idea no es sólo buscar una buena historia, sino generar un cambio en los lectores. Y para eso se necesita, más allá de entretener, concientizar y provocar emoción para que el lector no olvide lo que ha leído. Yo no soy un misionero, pero uno tiene un deber público”, recalcó.

Conversar con Jon Lee Anderson

Este sábado 25 de mayo, el público de Barranquilla, Colombia, tiene una cita con este gran cronista contemporáneo en la Cinemateca del Caribe. El martes 29 el turno es para los cibernautas, a través de una Twitcam con el maestro. Haga clic aquí para conocer los detalles de ambos encuentros.

Lea aquí el resumen de la Primera Jornada

Este Taller es organizado por La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano -FNPI-, la Secretaría de Cultura de Barranquilla y la Revista SoHo; con la colaboración de CAF -Banco de Desarrollo de América Latina-, Fundación Gases del Caribe, Comité Intergremial del Atlántico y Fundación Carnaval de Barranquilla.