Periodismo cultural en tiempos en que el mundo no muestra su mejor rostro

“El periodismo que yo quiero hacer… no es el periodismo que se ejerce en otros medios como si estuvieran haciendo tortillas”, dice en esta entrevista el periodista mexicano José David Cano, quien desde hace trece años trabaja en la sección cultural del diario El Financiero, fundada por el escritor y periodista Víctor Roura en 1988.

La nota, de la que seleccionamos algunos apartes en los que señala sus convicciones en el ejercicio del oficio y cuenta cúal es la dinámica editorial del medio al que pertenece, fue publicada originalmente en el blog  ‘Sonarquevemos’. Su autor es  Carlos Sánchez, quien conversó con Cano en la ciudad de Álamos, estado de Sonora (sureste de México), durante el Festival Cultural Alfonso Ortiz Tirado.

José David Cano. Versión de una fotografía de Carlos Sánchez en el blog ‘Sonarquevemos’.

“José David se sumerge en los motivos por los cuáles ejerce el periodismo. Monologa:”

Al periodismo no lo veo como un trabajo, lo veo como un oficio y también como un gusto. Estar ahí, siempre explorando, rincón tras rincón, a veces es peligroso. Pero hoy cualquier oficio pude ser peligroso. Salir de noche también es peligroso. Pero el periodismo es muy disfrutable: siempre está ese extra que te puede proporcionar ir a un concierto o leer un libro solamente por gusto, pero, además, para poder compartirlo. (…) ¡Cómo puede ser que la gente a veces no entienda o no comprenda o ni siquiera esté enterada de que existe Neil Young… o Tom Waits. O Roy Orbison!

―¿A qué se le apuesta cuando se ejerce el periodismo, cuáles son los “para qué”?

Es necesario difundir las expresiones artísticas, las expresiones de toda esa gente interesada en fomentar la cultura, toda esa gente que trata de llenar con su arte, con sus actividades, al ser humano.

Especialmente en estos tiempos en que el mundo no muestra su mejor rostro, es importante siempre una canción que hable del amor, que toque una cuestión social, que nos anime el deseo de seguir luchando, o detenerse a mirar una pintura que muestre otras realidades, otras dimensiones…

Literatura que te cuente historias no necesariamente morales, pero sí que narre esas historias que están ahí… Poesía para encontrar la belleza que siempre anda al lado de nosotros y no la vemos. Ésas son mis principal razones para hacer periodismo.

―Si vamos a las páginas de El Financiero, es casi obligado que una nota firmada por ti hable de música, ¿por qué elegir este género para reportearlo?

(…) debo decir que aunque, como señalas, me especializo en música, en la sección cultural de El Financiero, contrario a lo que sucede tradicionalmente en el periodismo, uno no tiene una fuente específica; es decir, todos los reporteros cubrimos de todo, así que otras áreas que me gustan y que he cubierto son arquitectura, artes plásticas y literatura.

Y, ojo, la cultura no es solamente eso que está ahí oficialmente; no es nada más el disco nuevo, no es la exposición que se va a inaugurar mañana. Todo eso es parte de la cultura, pero también está eso que a veces olvidamos: las fiestas patronales, la música de banda que ameniza todas esas fiestas, los papalotes… En fin, toda esta realidad que nos desborda es cultura. No hay nada tan cierto como aquella frase de que todo es cultura porque, efectivamente, sólo es cuestión de verla y buscarla: siempre está frente a uno.

―¿Qué te provoca pertenecer a las páginas culturales de El Financiero?

Antes que nada una alegría porque el periodismo que yo quiero hacer (y es el que se ejerce en El Financiero) es reflexivo, literario, que se toma su tiempo.

No es el periodismo que se ejerce en otros medios como si estuvieran haciendo tortillas, donde mandan a los compañeros a cubrir tres o cuatro notas al día y todas a entregarlas a pesar de que a veces no se publica ni una sola.

En la sección cultural de El Financiero se hace un periodismo diferente porque uno mismo es el que programa sus entrevistas, uno mismo sugiere qué se puede publicar y, a partir de ahí, uno va desarrollando sus trabajos y los va entregando conforme se va requiriendo, no es necesario que publiques diario ni tiene por qué hacerlo uno.

También es el espacio de que dispongo para escribir porque, a diferencia de otros medios, donde un texto principal que va a ser quizá la nota más fuerte de ese día no rebasa los cuatro mil caracteres, en la sección cultura de El Financiero el texto más pequeño es de cinco mil quinientos caracteres y el mayor de casi ocho mil quinientos caracteres. A veces hasta más porque cada miércoles se publica un reportaje que puede llegar hasta 20 mil caractéres. Así que estoy contentísimo ahí porque Víctor Roura me ha permitido desempeñarme y ser libre. Claro, a veces hay órdenes que uno debe cubrir a fuerza tal vez por el peso de la obra o de la fama de un autor. Y sí, uno las hace también con gusto.

PARA IR AL LA NOTA ORIGINAL EN EL BLOG ‘SONARQUEVEMOS’, HAZ CLICK AQUÍ