La mancha de una gota de ficción: Daniel Samper Pizano sobre Periodismo y Literatura

Daniel Samper Pizano durante el Taller de periodismo y literatura. Foto: Joaquín Sarmiento/FNPI

Daniel Samper Pizano durante el Taller de periodismo y literatura. Foto: Joaquín Sarmiento/FNPI

Por Willy McKey, relator del taller.

En la segunda sesión del taller de Periodismo y Literatura, con Daniel Samper Pizano, la reflexión empezó por conseguir puntos de acuerdo común entre lo que era y lo que no era la ficción. “No importa que no encuentren exactamente lo que buscan: deben ver cómo se defienden y qué es lo que tienen en las manos. ¿O no es eso lo que pasa con Gay Talese y Frank Sinatra? Una de sus mejores crónicas está, precisamente, basada en aquello que se le dificulta, eso que no consigue. Lo que no se vale es contar mentiras”.

El reto de la actividad asignada era obtener una crónica interesante sobre el tema escogido, no la resolución del tema. “La presión del tiempo es muy alta y en dos días, mientras además deben presentar libros, puede ser poco tiempo. Pero precisamente se trata de ver cómo manejar esas situaciones, cómo salen de esos líos y, luego, cómo escriben apoyándose con las técnicas de la ficción. Pero, antes de seguir, ¿qué es ficción y que es no ficción?”

 

I. ¿QUÉ ES FICCIÓN?

¿Dónde radican las características de la ficción? ¿Es ficción lo que una persona cree que pasa, aunque eso no pase? ¿Qué es lo real? Lo que una persona piense de buena fe puede ser real, aunque no exista el referente real pero, en la dimensión de lo escrito, ¿es la Biblia ficción? ¿Un platillo volador? ¿Una metáfora?

Tras una discusión reflexiva, plural y variada, en el intento de alcanzar un acuerdo, el lenguaje sirve para encontrarlo. El maestro lee una de las acepciones de ficción en el diccionario. Concretamente, la tercera y última acepción del vocablo:Clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios.Tener una palabra, un monema, que puede definir a aquello que pertenece a lo ficcionalizado es una ventaja ante la siguiente pregunta: ¿qué es la no-ficción? “Ése término lo tomamos del inglés, pero no hay ninguna palabra en nuestro idioma que sirva para nombrar aquello que no es ficción. ¿La poesía es ficción? ¿El ensayo es ficción? ¿Los atestados policiales? ¿Los documentos notariales? ¿Una entrevista? Y yendo más allá, en una pregunta que puede parecer retórica: ¿el periodismo puede ser ficción?

 

II. ¿QUÉ ES NO FICCIÓN?

Un texto de Gabriel García Márquez sirve de ejemplo, no para responder esas preguntas sino para girar en torno a ella. Daniel Samper Pizano utiliza como referencia “Caracas sin agua”, un texto de 1958. En especial este fragmento:

A Burkart no se le había ocurrido una cosa: sus vecinos tuvieron que preparar el café con agua mineral, le anunció que la venta de jugos de frutas y gaseosas estaba racionada por orden de las autoridades. Cada cliente tenía derecho a una cuota límite de una lata de jugo de fruta y una gaseosa por día, hasta nueva orden. Burkart compró una lata de jugo de naranja y se decidió por una botella de limonada para afeitarse. Sólo cuando fue a hacerlo descubrió que la limonada corta el jabón y no produce espuma. De manera que declaró definitivamente el estado de emergencia y se afeitó con jugo de duraznos.

Cuando el maestro cita este ejemplo, nuevamente aparece su figura como editor, como antologista, como compilador de textos. “Menciono el caso de García Márquez porque yo lo incorporé en una antología de crónicas. En ese momento no se sabía que Gabo había inventado una parte de la historia. Y desde que lo supe yo sigo pensando que es un extraordinario cuento. Deja de ser crónica y es cuento. Con una dosis muy alta de material fáctico, es cierto, pero, finalmente… no es un texto de no-ficción”.

La carga subjetiva aparece, entonces, como un factor determinante dentro del periodismo. “El hecho de escoger un tema… voy más atrás: el simple hecho de escoger tu oficio ya tiene una carga subjetiva”, dice Samper Pizano. La elección de las escenas con las cuales se va a componer un texto periodístico que eche mano de elementos literarios no significa que la ficción sea una de las licencias que el periodista puede tomarse a la hora de querer enriquecer su texto. Si bien hay decisiones subjetivas, y en el intento de dar con esa palabra inexistente que defina la no-ficción, uno de los elementos centrales de este segundo encuentro fue la noción de lo fáctico. “Si estamos de acuerdo con que el periodismo no es ficción, que habrá quien lo dude en especial en nuestros países, se supone que el material con el cual se trabaja son hechos y elementos fácticos. Es horrible el término, sí… pero no más feo que no-ficción”. Nuevamente el maestro recurre al diccionario como un punto posible para dirimir el disenso: “Fáctico significa perteneciente o relativo a hechos. Su segunda acepción dice: fundamentado en hechos o limitados a ellos, en oposición a lo teórico o imaginario. Así que aquí está involucrada, evidentemente, la idea de que sean hechos verificables los que se cuenten en una crónica”.

El taller consigue, ante las definiciones compartidas por el maestro, un acuerdo más. Los materiales fácticos convertidos en el eje de los textos periodísticos para, a partir de las herramientas que presta la literatura, dar con un material que sea capaz de inscribirse en la tradición del nuevo periodismo. En adelante, el trabajo que cada uno de los participantes decidirá desarrollar estará basado y fundamentado en hechos, o al menos limitados a ellos y a sus referentes levantados en testimonios, libros o investigaciones previas con las cuales se tope el reportero. Pero, además, el taller también ha conseguido la posibilidad de, al menos durante este encuentro, superar la etiqueta de no-ficción y usar otra manera de nombrar la materia prima de la crónica “quizás con un término mucho peor, pero que nos va a servir para evitar el otro”.

“Ya estamos llegando a la idea de que el periodismo no es ficción. ¿Pero qué del periodismo es ficción y qué no es ficción? Esta pregunta es la que nos va a conducir hacia la parte en que vamos a hablar de los instrumentos que nos puede prestar la ficción para hacer no-ficción o, mejor dicho, trabajar con materiales fácticos. Y allá llegaremos. Pero, primero que todo, ¿hasta dónde el periodismo es verdad? Digo verdad por referirme a esos hechos fáticos. Todo el periodismo, eso sí, debe ser periodismo de buena fe”. El maestro decide, para ser más claro, poner un ejemplo en clave todavía más pedagógica: “Veámoslo como un problema: cubren una noticia y cometen el error de no fijarse a qué hora ocurrió. Estaban ahí y todo eso, pero olvidaron apuntar la hora. Calculan y dicen que a las siete, a las ocho. ¿Eso es verdad? ¿Es material fáctico o no? ¿Importa esa pequeña imprecisión? ¿Quién cree que esto es grave y quién cree que no es grave inventar una pequeñita mentira? No grandes mentiras: una mentira chiquita. Supongamos que tienen una crónica extraordinaria, pero les falta un datico… ¿Es grave?”.

El acuerdo en esta ocasión no fue inmediato, aunque nadie se decantara por el hecho de incluir elementos ficcionales en esa crónica imaginaria. La discusión giró justo en el sentido propuesto por el maestro: preguntarse cuán grave era eso para el elemento fáctico del texto. Además, apareció la figura del editor junto a otro elemento que hasta ahora no se había nombrado: los fact-checkers. El maestro, sin embargo, contempló un elemento más de la dinámica editorial: “Un editor devuelve lo que sabe. Si no lo sabe, cree en lo que dice el redactor. Ahí está la responsabilidad de cada uno de ustedes como periodistas.  Volvamos a “Caracas sin agua”: ese señor alemán se tenía que afeitar con jugo de durazno, porque no había agua en Caracas. ¿Creen que si esa parte es inventada se derrumba la crónica? Yo, por ejemplo, lo pondría en los textos de ficción de Gabo, aunque sólo haya sido una gotita de ficción”.

 

III. UNA GOTITA DE FICCIÓN

Durante todo el taller, Daniel Samper Pizano se ha servido de ejemplos sencillos, cargados de humor y a la vez muy directos, para explicar elementos del periodismo. Para ilustrar la intrusión de la ficción en el periodismo, tomó un vaso de agua, destacó la transparencia y, luego propuso “vamos a agregarle una gota de ficción” dejando caer tinta china azul dentro del vaso. “Esto es lo que sucede cuando una gota de ficción entra en medio de una atmósfera de material fáctico: la tiñe completa”.

La salvedad sobre ficción y literatura se hizo necesaria de inmediato. El maestro explicó de manera precisa que las herramientas de la literatura que se ponen al servicio del nuevo periodismo son eso: herramientas. Son estrategias que determinan la manera en las cuales contar una historia con los recursos que la conviertan en una lectura que enganche, que interese pero, sobre todo, que no abandone la intención de informar y de compartir eso que el periodista ha conseguido en medio de su tarea de reportear. “Todavía no hablaremos de esos recursos, sobre todo porque antes me interesa que identifiquemos sus ventajas y su presencia en los libros que estamos compartiendo y donde podemos ver cómo una disciplina colabora con la otra. Hay, por ejemplo, discusiones sobre algunos aspectos de A Sangre Fría y hay quienes cuestionan determinados puntos. Pero si Truman Capote reconoce que inventó una parte, si dice que inventó el final, para mí es una gran obra de ficción. Hay extraordinarias obras de ficción que uno llega a creer que sucedieron en verdad. Pero también están casos inversos. Ustedes, seguramente, conocen el caso de Janet Cooke…”

 

IV. TINTA CHINA EN UN VASO DE AGUA

“¿Dos o tres verdades unidas pueden sumar una mentira? Sabemos que menos por menos da más en matemáticas. Ahora bien, si ustedes consideran que dos mentiras podrían resultar en una verdad, ése es un terreno en el que no les recomiendo meterse”.

El caso de Janet Cooke al que se refiere el maestro, es el de la periodista de The Washington Post que el 28 de septiembre de 1980 logró que publicaran en primera plana su célebre reportaje “El mundo de Jimmy”, que narraba la historia de un niño adicto a la heroína. Aquella nota no iba acompañada por fotografías, sino por un dibujo de Michael Gnatek. Este texto fue presentado al Premio Pulitzer y lo ganó, concretamente en la categoría de los reportajes. Tras el Pulitzer, Cooke recibió un ascenso en el diario, pero luego se confirmó que algunos datos de su currículo no eran reales. Además, su investigación fue calificada de fraude cuando, gracias a los altos niveles de verosimilitud, algunos funcionarios de Washington quisieron ayudar a Jimmy y, tras buscarlo por toda la ciudad, nunca apareció. Benjamin Bradlee, uno de los superiores de Cooke, ordenó que le hicieran un interrogatorio para saber la verdad sobre Jimmy. Cooke confesó que Jimmy no existía, tuvo que devolver el Pulitzer que le habían entregado y renunciar. Comentado el caso, retoma Daniel Samper Pizano: “¿Qué pasa cuando uno, a partir de tres personajes distintos, compone un solo personaje? Eso que llaman un rompecabezas: tres muchachitos que son verdad, que consumen droga en un barrio marginado, y un periodista que dice ‘vamos a contarlo como si se tratara de un solo muchacho, porque tres son demasiados’. ¿No le está mintiendo a sus lectores? Es sólo una suma, un compuesto hecho de otros que son reales. A Cooke le quitaron el Pulitzer. ¿Quién de ustedes se lo habría dejado?”

 

V. PRESENTACIONES DE LIBROS (Y UNA HISTORIA DE GABO Y KAPUSCINSKI)

Esta fue la primera sesión de presentaciones de libros asignados por Daniel Samper Pizano y repartidos entre los participantes. Sirvieron, precisamente, para ilustrar de una manera más clara las diferencias entre los usos de herramientas literarias en un relato periodístico y, al mismo tiempo, cuánto del periodismo puede utilizar un novelista para crear atmósferas de verosimilitud poderosas.

Estos títulos fueron expuestos así:

  • ROSARIO SPINA [ARG] presentóOperación Masacre, girando en torno a una imagen rotunda y literaria: “Hay un fusilado que vive”;
  • MARÍA ALEXANDRA CABRERA [COL] & LUIS BURÓN [PAN] comentaron Santa Evita, siendo el eje de las ideas presentadas que “Tomás Eloy Martínez logra hacernos caer en su trampa” y que “Todo relator es por naturaleza infiel”;
  • CARMEN GRACIELA DÍAZ [PR] trabajó con El vuelo de la reina, conectando con la exposición previa y la idea de que “Esa trampa se logra gracias al periodismo”;
  • LUCY LIBREROS [COL] expuso el texto de Gay Tales que le da título a El silencio del héroe, al igual que
  • ALBINSON LINARES [VEN], quien expuso El perdedor, y ambos tuvieron la oportunidad de mostrar el uso de la presentación por escenas como una marca vital de los textos del autor; cerró las exposiciones
  • EDUARDO MARÍN [COL], con la obra de Truman Capote que ya se había convertido en uno de los constantes referentes del taller: A sangre fría.

Expuestos, comentados y contrastados estos textos, Ricardo Corredor recordó una anécdota que forma parte de la historia de la FNPI. En uno de los talleres de la Fundación, se apareció Gabo y el maestro era Ryszard Kapuscinski. Los elementos ya comentados sobre la crónica “Caracas sin agua” fueron un tópico abordado durante algunos minutos, pero sin que interviniera el maestro polaco. Al día siguiente, Corredor y algunos de los participantes se acercaron a Kapuscinski para preguntarle, finalmente, qué opinaba de algo que había ocupado las conversaciones de los participantes. Y el maestro respondió: “Yo no lo haría, porque no puedo. Pero si eres García Márquez, vaya que puedes”.