Gabriel García Márquez recordado por Edith Grossman*

Captura de pantalla 2015-01-05 a la(s) 18.07.45Edith Grossman, quien tradujo siete libros de Gabriel García Márquez al inglés, recuerda a un gigante de la literatura y a un hombre “absolutamente encantador”.

Un agente un día me llamó y me dijo: “¿Te interesaría traducir a García Márquez?, a lo que yo respondí: “¿Estás bromeando? ¡Por su puesto! Se trataba de una traducción de El amor en los tiempos del cólera y yo les envié una muestra de 20 páginas. Como podrán imaginarse, tuve que pensar muy bien cómo abordar esta misión, porque hay tantas maneras de traducir un texto como número de traductores.

Estuve pensando acerca de cuál estilo de inglés utilizaría y, aparentemente, tomé la decisión correcta. Solo me hicieron una observación, que me llegó a través de Carmen Balcells, la agente de García Márquez. El comentario fue que en español García Márquez no usaba adverbios – en español, los adverbios terminan con el sufijo “mente”, en inglés, el equivalente son las palabras que terminan en “ly”-. Entonces, la petición era que eliminara todos los adverbios de la traducción. Es difícil encontrar la manera de decir “lentamente” sin el “mente”, así que en las traducciones de sus libros al inglés, se encuentran algunas frases que suenan extraño, porque evité la terminación “ly”. Traducir a García Márquez fue como estar de regreso a la escuela, frente a un profesor de composición muy estricto. Al mismo tiempo, también pensé que García Márquez debía ser un gran escritor para estar tan consciente de lo que ponía en sus textos.

Cuando llegué a conocerlo, me pareció un hombre absolutamente encantador. Era muy divertido, con un ingenio imperturbable. Hasta ese momento, nunca había conocido el verdadero significado de la expresión “un brillo en los ojos”. Nunca había podido visualizarla hasta que lo conocí, porque de hecho, sus ojos brillaban. Era ingenioso, inteligente, sutil, una persona muy atractiva. Hablamos más que todo de literatura y uno que otro chisme. Él hablo acerca de Woody Allen, cuyas películas admiraba.

A principios de los años 2000, yo estaba emocionada pero a la vez aterrorizada de traducir Don Quijote y así se lo conté en una nota que le envié. Necesitaba hablar con él, así que su secretaría tomó el teléfono y dijo:  “por favor espere, le va hablar el señor García Márquez”. Cuando pasó al teléfono sus primeras palabras fueron: “Escuché que me estás siendo infiel con Cervantes”. Cuando terminé de reírme, nos pusimos manos a la obra. Pude ver el brillo de sus ojos durante todo el viaje de regreso desde Ciudad de México.

García Márquez tenía una sencillez en el trato que era adorable. Él decía cosas bonitas como: “tú eres mi voz en inglés” y yo me derretía.

La última vez que lo vi fue ya hace un tiempo porque el se enfermó y cuando viajó a los Estados Unidos fue a Los Ángeles, donde vive uno de sus hijos y donde lo veían médicos estadounidenses. Así que sus viajes eran a la costa Oeste y no a Nueva York, donde estoy yo.

Estuve muy desconsolada por su muerte. Sentí que el mundo se volvía un lugar más pequeño y oscuro sin él. Su fallecimiento ocurrió muy poco después de la muerte del también escritor colombiano Álvaro Mutis, quien había muerto en septiembre de 2013 y a quien también traduje al inglés. García Márquez y Mutis eran muy amigos, “primeros lectores” de sus obras mutuamente. Para mi fue muy triste perderlos.

Hace poco volví a leer El amor en los tiempos del cólera. Es una de las grandes historias de amor. Acabo de terminar de enseñar acerca de esta novela y pensé: ¡Dios mío, imagínate cómo habrá sido escribir esto! Simplemente fabuloso. En mi opinión, García Márquez fue uno de los grandes novelistas del siglo XX, junto a Joyce, Mann, Faulkner. No puedo imaginarme a Toni Morrison escribiendo sin García Márquez; no puedo imaginarme a Salman Rushdie escribiendo sin él. Debemos recordarlo con alegría y con el inmenso respeto que se merece un genio.

 

*Esta es una traducción del texto que Edith Grossman escribió para el diario The Guardian y que fue publicado el 21 de diciembre de 2014. Aquí se puede leer la versión original del texto en inglés.